La otra cara de la moneda del Recruitment

En la realización de un proceso de selección, los reclutadores ponemos todo nuestro ímpetu, conocimientos y experiencia en encontrar aquel candidato más adecuado. Para cada puesto y empresa, valoramos factores como el equipo en el que trabajará, la concordancia con las posibilidades de desarrollo profesional que espera el candidato, e infinidad de otras variables.

Sin embargo, no todo está en nuestra mano. En ocasiones, elementos que escapan a nuestro control hacen que un proceso requiera de un extra de adaptabilidad y respuesta al cambio. Por eso, hoy os traemos un caso real en el que se visibiliza la otra cara de la moneda de la selección de personal.

El proceso de selección: alta cocina

Hace un tiempo, desde el equipo de Tralemto tuvimos la oportunidad de realizar la selección de un Jefe/a de cocina de un clásico y conocido restaurante madrileño de gran categoría. En las fases iniciales de reclutamiento y cribado de los perfiles interesados en la oferta, así como el reclutamiento directo de aquellos candidatos que nos parecían más atractivos para este puesto y equipo en concreto, nos encontramos con un candidato interesado y con una trayectoria profesional muy interesante.

Las entrevistas: el contacto con el candidato ideal

Al contactar con este perfil y poner en marcha todas aquellas herramientas profesionales para asegurar la excelencia de un proceso de selección, empezamos a comprobar la valía del candidato, tanto curricular como competencial.

La fase de entrevistas dejó entrever a uno de los mejores jefes de cocina y candidatos que nuestro equipo, con más de 10 años de experiencia en selección, se había encontrado nunca: cumplía con todos los requisitos del puesto, una formación perfecta y resultado competencial sobresaliente.

A nivel experiencial, contaba con puestos tan exquisitos como haber trabajado con varios cocineros y restaurantes con estrella Michelín. Esto se sumaba a que, a nivel actitudinal, mostraba total proactividad en el proceso, proporcionándonos todo aquello que le precisamos al momento y respondiendo con absoluta rapidez e interés. Además de denotar amabilidad y educación.

Como es natural, se decide que va a ser uno de los candidatos a presentar a nuestro cliente, se le comunica al candidato y se inicia el proceso de contacto y coordinación de la entrevista entre candidato y cliente.

El punto de inflexión del proceso de selección

Una vez, desde nuestro equipo de selección de personal, proporcionamos a nuestro cliente el dossier completo con los candidatos finalistas que, además de todas aquellas herramientas y técnicas de reclutamiento realizadas, permite encontrar toda la información recabada así como las pruebas realizadas al candidato.

Hecho esto, procedemos a coordinar las entrevistas entre cliente y candidatos y, al enviar la citación a nuestro candidato, nos encontramos una inesperada falta de respuesta. Precisamente por esto, realizamos un contacto telefónico para informar de manera más directa. De nuevo, una ausencia repentina e impropia de todo aquello que el proceso de selección nos había mostrado del candidato.

Dejamos pasar un día por si el candidato ha tenido algún problema o asunto que le ha impedido confirmar o contestar nuestros contactos.

Hecho esto, en uno de los intentos, utilizamos un terminal telefónico distinto a aquel con el que habitualmente nos habíamos relacionado con el candidato. En este caso, obtenemos respuesta en un primer intento y, al identificarnos, se cuelga la llamada. Evidentemente, ya no se realiza ningún otro tipo de contacto con este candidato.

¿Qué nos dice este tipo de momentos que, por desgracia y en ocasiones, forman parte de la experiencia profesional del reclutador?

La respuesta al cambio en selección de personal

Desde Tralemto, pensamos que un trabajo de selección en consultoría debe marcarse por la resolución y la excelencia en cada procedimiento. Es por ello que, ante este tipo de situaciones, que no dejan de ser relativamente infrecuentes en perfiles que han manifestado gran interés en el puesto de trabajo, creemos que lo más interesante es ofrecer una visión constructiva:

Nunca des nada por sentado

En un trabajo de consultoría, este tipo de experiencias nos recuerdan cómo debemos estar siempre a la espera de lo inesperado. Ningún puesto de trabajo ni ningún candidato es más importante que otro. Las ganas y el interés son un motor fundamental para asegurar un buen resultado, y suelen ayudar a que todo el entramado del reclutamiento funcione de la mejor manera. Pero no podemos relajarnos del todo en ningún momento. Por ello, debemos estar siempre a la espera de que algo puede modificarse en cualquier momento y dar la vuelta a todo el trabajo realizado hasta entonces. Y ante esta tesitura sólo queda una respuesta: la adaptabilidad.

La respuesta al cambio y adaptabilidad es fundamental

Por eso, en Tralemto hemos decidido implantar y trabajar desde metodologías ágiles, centradas en el aquí y ahora del día a día laboral. Estas nos permiten construir rápidos mecanismos de respuesta. Los cuales, aseguran la óptima continuación de cada proceso de selección, además de mantener a nuestro cliente completamente satisfecho y al tanto del estado de su proceso.

Siempre debemos tener opciones en reserva

Parte de la construcción de las metodologías mencionadas se basa en anticiparse a aquello que puede torcerse. Escenas como las que hemos relatado en este artículo, implican asumir que el trabajo con personas, al igual que muy satisfactorio, supone una alta incertidumbre. Esta se resume, al final, en una cosa: no poseemos control sobre lo que va a pasar o cómo se van a desarrollar los acontecimientos.

Si bien esto forma parte de cada empleo, en la consultoría de recursos humanos se vuelve un factor muy presente. Ante él, el buen trabajo del reclutador también radica en conocerlo. Y, contrarios a la paralización, anticiparse al mismo y saber cómo actuar en cada caso.

En este caso, dentro de las fases de entrevistas y el reclutamiento realizado se realizaron múltiples entrevistas y evaluaciones en profundidad de las personas pertinentes. Lo que nos permite ofrecer opciones reales, de calidad y que permitan mantener la calidad y excelencia que debe definir todo proceso de selección.

El valor de un trabajo bien hecho en selección

Con todo este relato, desde Tralemto queríamos mostrar ciertos momentos internos del trabajo de reclutador. Cómo el factor humano se vuelve un rasgo fundamental a tener en cuenta desde la base. Lo que hace de cierto grado de tolerancia a la incertidumbre y resolución dos competencias fundamentales de nuestro ámbito profesional.

Sin embargo, todo ello no quita, si no que sólo suma habilidades, para un empleo en el que no dejamos de encontrarnos con personas interesadas, formales, responsables, honestas. Personas que poseen un gran interés en invertir en su desarrollo profesional y confían en nosotros como profesionales capaces de valorar su potencial.

Todo ello nos permite seguir enfocándonos en ofrecer procesos de selección de calidad a todos nuestros clientes, con una comunicación clara y efectiva con empresas y candidatos. Por supuesto, sin dejar de tener una mirada puesta en esa posible vuelta de tuerca y la rápida reacción que nos permita seguir ofreciendo una selección impecable.

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